sinópsis, cómo se hizo
sinópsis, cómo se hizo
breve sinopsis
La mayor parte de las acciones que realizamos en la vida, por muy diferentes que parezcan, en el fondo están movidas por el mismo hilo.
El amor -y en ocasiones su ausencia- nos impulsa en la mayoría de nuestros actos de forma más o menos consciente. Es algo que, como la muerte, tiende a igualar a todos los seres vivos.
Ésta es la historia de un viaje al corazón de una mujer que a sus noventa años ya no tiene por qué callarse nada.
la otra sinopsis
Provisto de una cámara fotográfica digital y unas piedrecitas en los bolsillos para nivelarla en los recovecos más abruptos a modo de trípode, Alfonso viaja al corazón de Sierra Morena para unirse con el corazón de su abuela.
Sesenta años les separan en el tiempo, pero sólo un suspiro en el espacio. Al encontrarse, Hilda rejuvenece tanto que apenas les distancian unos instantes.
Se deja seducir por esa cámara fotográfica que, en modo video, la retrata en semejante estadio, y regresa al momento en que tenía cuatro años, al primero de sus recuerdos.
Película de contrastes, Hilda es una oda a la vida y al amor y un homenaje a todas las abuelas.
cómo se hizo (cuestiones técnicas)
Una cámara de fotos digital, una batería de litio y una tarjeta de memoria son los únicos medios con los que fue grabada. Ninguno de los momentos recogidos en esta película está planificado ni ensayado previamente. No existe guión alguno, todas las conversaciones son espontáneas, así como no se utilizó refuerzo de luz artificial, maquillaje o aderezo especial. Todo lo que ocurre está captado “al vuelo” y más tarde editado por la misma mano del conductor de la historia.
Después de seleccionar cada track de unos 36 Gigas de material bruto, empecé a construir las diferentes secuencias, obteniendo una versión de una hora, a la cual llamé «HERMENE» (ella se llama Hermenegilda), mi primer largometraje.
concepto
Se trata de un género con estilo propio; lo definiría como un “documental tragicómico surrealista”.
Porque en el fondo, la realidad encierra mucho de trágico, de cómico y de surreal en cada acto de la vida.
O igual sólo depende del ángulo de cámara.
Mi intención era retratar el momento y la realidad, pero no del modo en que lo hacen los documentales convencionales. Intento narrar la realidad desde un punto de vista natural, improvisado, fresco, sin un guión previo. Durante la grabación la única intención fue la de captar imágenes para luego editarlas. La película se crea en el montaje, donde esas imágenes reales se funden con la irrealidad mediante pasajes oníricos, transiciones y un estilo de narración determinado.
El formato en el que se presenta tiene texturas cinematográficas. De hecho el propio pixel produce una especie de grano parecido al del cine.
Al contrario de lo que podría parecer, creo que el hecho de que la cámara no fuera una cámara de cine o de vídeo profesional acabó jugando a favor de lo que me proponía contar. Las limitaciones técnicas, en este caso, forman parte de la esencia del proyecto. Una cámara fotográfica compacta de 7 megapíxeles en función vídeo. Una batería. Una tarjeta de memoria. Nada más. Así se eliminan una serie de elementos (iluminación, sonido, decoración…) que entrarían en juego en el caso de un rodaje de cine convencional. Prescindir de todo ello suponía ganar en intimidad y discreción. Y entrañaba, en cierta manera, un interesante y justificado reto a nivel técnico. Muchas de las tomas no hubieran sido posibles con la presencia de un equipo técnico aparatoso.
Cuando terminé de editarla, me di cuenta de que acababa de hacer una película dispuesta a modo de círculo narrativo de contrastes. Una llegada en tono de humor, tendrá su homólogo opuesto en un retorno melancólico; una conversación sobre su infancia marcada por la guerra, estaría representada en el lado opuesto de este círculo como una añoranza de la vida y el amor. En medio de este círculo hay una bisagra, una línea divisoria que separa la realidad de la ficción.
Sucede un cambio para que todo termine como empezó, pero al revés.